7 julio, 2022

39ytú

COVID-19 persistente y microbiota intestinal

Dr. Vicente M. Gómez-López.

"El rol de la microbiota intestinal en nuestra salud no deja de sorprendernos, pues hay estudios que han logrado descubrir la existencia de una relación entre la disbiosis y diversos síntomas de la COVID persistente".

Todos estamos esperando la buena noticia de que la pandemia de COVID-19 ha terminado. Sin embargo, aunque esto eventualmente ocurra, sus efectos sobre la salud de algunos de los sobrevivientes a la infección no habrán concluido. Para algunos, los síntomas de la enfermedad pueden perdurar, lo cual ha sido denominado COVID persistente. La COVID persistente ha sido definida como “la condición que ocurre en individuos con antecedentes de infección probable o confirmada por SARS-CoV-2, generalmente tres meses después del inicio, con síntomas que duran al menos dos meses y no pueden explicarse con un diagnóstico alternativo (Soriano y col., 2021)”. En este caso, el rol de la microbiota intestinal en nuestra salud no deja de sorprendernos, pues hay estudios que han logrado descubrir la existencia de una relación entre la disbiosis y diversos síntomas de la COVID persistente.

El estudio del microbioma humano es un área apasionante que está creciendo en los últimos años. Múltiples trabajos científicos han revelado la existencia de una relación entre la microbiota intestinal y el cerebro. Menos conocido, por ser aún más novedoso, es el estudio del eje intestino-pulmones, a través del cual las bacterias del intestino influyen en los pulmones, lo que explica por qué la microbiota intestinal puede relacionarse con una enfermedad principalmente respiratoria como lo es la COVID-19.

Diversos estudios previos a la aparición de la COVID-19 ya habían establecido que el consumo de probióticos puede mejorar el desarrollo de infecciones virales del tracto respiratorio, lo cual invita a pensar que pueden ser útiles durante el tratamiento de esta enfermedad. Además, existen estudios que han demostrado que las personas que tienen síndrome de intestino irritable o enfermedad inflamatoria intestinal tienen más probabilidad de peor pronóstico y de desarrollar COVID persistente.

Relación bidireccional entre la microbiota intestinal y la COVID-19

La microbiota intestinal se ve alterada durante el desarrollo de la COVID-19. Diferentes estudios han proveído evidencia de que existe una relación entre la microbiota intestinal y la COVID persistente; comparando los síntomas y la microbiota de individuos sanos, con los de individuos que superaron la fase aguda de la enfermedad, estudiados durante varios meses luego de haber sido dados de alta. Estos estudios varían según el lugar de realización, el tipo de pacientes, la duración y especialmente en función de los microorganismos detectados. Se enfocan principalmente en buscar correlaciones; una correlación positiva implica que a mayor presencia de una determinada bacteria en el intestino humano es mayor la existencia de un síntoma dado y una correlación negativa significa que la presencia de una determinada bacteria disminuye la presencia de un síntoma dado.

Un estudio publicado en el año 2021 detectó que los individuos con COVID persistente tenían una diversidad bacteriana reducida a los tres meses del alta de la fase aguda, con una mayor abundancia relativa de patógenos oportunistas, y una abundancia relativa significativamente menor de bacterias beneficiosas. Además, una especie de Escherichia se correlacionó positivamente con síntomas persistentes a los tres meses del alta, incluyendo fatiga, opresión en el pecho tras la actividad y mialgia. Igualmente, Intestinibacter bartlettii se correlacionó positivamente con la anorexia y la fatiga. Por otro lado, Faecalibacterium prausnitzii (bacteria importante para mantener la mucosa intestinal) se correlacionó negativamente con opresión en el pecho después de la actividad e Intestinimonas butyriciproducens (bacteria beneficiosa productora de butirato) se correlacionó negativamente con tos (Zhou y col. 2021).

Un estudio aún más reciente, de 2022, determinó que el microbioma intestinal de pacientes con COVID persistente se caracterizó por niveles más altos de Ruminococcus gnavus, bacteria relacionada con la presencia de inflamación intestinal, y Bacteroides vulgatus, así como, niveles más bajos de Faecalibacterium prausnitzii. Los síntomas respiratorios persistentes se correlacionaron con patógenos intestinales oportunistas y los síntomas neuropsiquiátricos y la fatiga con patógenos intestinales nosocomiales, incluyendo Clostridium innocuum y Actinomyces naeslundii. En contraste, el microbioma de las personas sin COVID persistente era más rico en bacterias productoras de butirato, incluyendo Bifidobacterium pseudocatenulatum y Faecalibacterium prausnitzii (Liu y col. 2022).

Es de hacer notar que, tras superar la fase aguda, algunos individuos pueden ir recuperando progresivamente su microbiota normal, pero en otros, la microbiota se puede ir haciendo diferente con el paso del tiempo (Zuo y col. 2020), por lo que convendría no dejar al azar la restitución de la microbiota normal.

Existe evidencia clínica de que el consumo de probióticos durante la fase aguda de la COVID 19 ayuda al restablecimiento de la microbiota intestinal junto con una disminución de los indicadores inflamatorios (Wu y col. 2021). Igualmente, numerosos investigadores han sugerido que el consumo de probióticos puede ser beneficioso en la lucha contra el SARS-CoV-2 por sus efectos estimulantes sobre el sistema inmune. Por lo tanto, la ingesta de probióticos para restituir una microbiota intestinal normal y así eliminar o ayudar en la eliminación de la COVID persistente es una opción lógica, aunque todavía se está a la espera de resultados de experimentos que avalen esta alternativa. Un reciente reporte (Cheuk-Hay Lau y col., 2022) contabiliza una decena de estudios en progreso en diferentes países sobre el uso de probióticos en relación a la COVID en general (sin diferenciar fase aguda o persistente) en los cuales se usan principalmente bacterias de los géneros Lactobacillus y Bifidobacterium. Por lo tanto, pronto deberíamos tener evidencia científica sobre si la COVID persistente puede combatirse mediante la ingesta de probióticos.

 

Bibliografía

  1. Liu y col. 2022. Gut microbiota dynamics in a prospective cohort of patients with post-acute COVID-19 syndrome. Gut 71, 544-552. http://dx.doi.org/10.1136/gutjnl-2021-325989
  2. Soriano y col. 2021. A clinical case definition of post-COVID-19 condition by a Delphi consensus. The Lancet Infectious Diseases https://doi.org/10.1016/S1473-3099(21)00703-9
  3. Zhou y col. 2021. Linking the gut microbiota to persistent symptoms in survivors of COVID-19 after discharge. Journal of Microbiology 59, 941-948. https://doi.org/10.1007/s12275-021-1206-5
  4. Zuo y col. 2020. Alterations in gut microbiota of patients with COVID-19 during time of hospitalization. Gastroenterology 159, 944-955.e8. https://doi.org/10.1053/j.gastro.2020.05.048
  5. Wu et al. 2021. The volatile and heterogeneous gutmicrobiota shifts of COVID-19 patients over the course of a probiotics-assisted therapy. Clinical and Translational Medicine 11, e643. https://doi.org/10.1002/ctm2.643

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